ENTRADA de un NUEVO PÁRROCO

La entrada de un nuevo párroco en la parroquia es un acontecimiento de singular importancia para la comunidad local, que recibe al que ha de ser pastor propio bajo la autoridad del Obispo. En efecto, el párroco ha de ejercer la cura pastoral en la porción de la diócesis que es la parroquia como colaborador del Obispo, de cuyo ministerio participa, para cumplir las funciones de enseñar, santificar y regir, con la cooperación de otros presbíteros y diácono: con la ayuda de fieles laicos.

Esta entrada, que se hace coincidir normalmente con la inauguración del ministerio parroquial, debe hacerse el día y hora más convenientes para la participación de los fieles. La introducción del nuevo párroco la hace el Obispo o su delegado. Antes de que un párroco entre en su parroquia, o en el mismo acto de la toma de posesión, deberá hacer la profesión de fe, según la norma del derecho, ante el Ordinario del lugar o su delegado.

La entrada tiene lugar juntamente con la Misa, o bien del día, o bien título de la iglesia o del Espíritu Santo, según las normas litúrgicas. El Obispo debe presidir esta Misa, concelebrando el nuevo párroco y otros presbíteros la misma parroquia o de la zona.

Si el Obispo está presente y, por alguna causa, no celebra la misa al menos la Liturgia de la Palabra y al final impartirá la bendición al pueblo.

Obsérvense las costumbres locales, allí donde existan, en relación con el recibimiento del nuevo párroco o el traslado a la iglesia. De lo contrario, puede seguirse en todo o en parte los ritos que, a continuación, se van a describir.

RECIBIMIENTO Y PROCESIÓN A LA IGLESIA


Donde las circunstancias lo permitan, el Obispo o Delegado Episcopal y el nuevo párroco pueden ser recibidos en el límite de la parroquia y conducidos procesionalmente hasta la puerta de la iglesia, donde el Obispo presenta brevemente al nuevo párroco y le entrega la llave de la iglesia.

Otra forma de recibimiento consiste en que el clero, los ministros y una representación de la comunidad se dirijan a la casa parroquial para acompañar al Obispo y al nuevo párroco hasta la iglesia, efectuándose a la puerta de ésta la presentación y la entrega de la llave.

Al entrar en la iglesia, se ofrecerá agua bendita al Obispo, el cual la ofrecerá al nuevo párroco y rociará con ella al pueblo, como signo memorial del bautismo.

No obstante, el recibimiento y la presentación del nuevo párroco pueden hacerse también al comienzo de la Misa, después del saludo del Obispo. Esta forma de recibimiento es aconsejable, sobre todo, cuando después del saludo del Obispo se lee el documento de nombramiento y el párroco presta juramento según la norma del derecho.


CONTINUARÁ

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